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Ocho recetas elaboradas con conservas que te llevarán menos de 40 minutos

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Ocho recetas elaboradas con conservas que te llevarán menos de 40 minutos

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Las conservas son un gran aliado en la cocina, ya que nos pueden sacar de más de un apuro en cualquier momento del día. Debido a su tratamiento, la fecha de caducidad se alarga en el tiempo. Otra de sus ventajas es que son alimentos sanos que previamente han sido cocidos y conservados en aceite, sal, vinagre o en almíbar.

Desde verduras, frutas y legumbres hasta carnes y pescados, las conservas son una solución para cualquier comida del día y también perfectas para combinar con productos frescos y de temporada, siempre en su punto óptimo de frescura, como ocurre con los alimentos de Supermercados El Corte Inglés, que además cuentan con una gran variedad. Te contamos, a través de estos consejos y recetas, cómo sacar el máximo partidos a tus conservas.

1. Tartar de tomate en conserva, aceitunas ‘muertas’ y tomillo

Uno de los grandes recurrentes del mundo de las conservas es el tomate, ya sea entero y pelado, triturado o concentrado. En este caso, nos decantaremos por la primera opción, ya que necesitamos cortarlo en daditos para nuestro tartar. Te recomendamos que en vez de tirar el jugo, los reserves para otra ocasión. Puede serte útil en un guiso con carne o una salsa de tomate casera. En esta receta es importante el frío, tanto del tomate como de la mezcla, para que todos los ingredientes casen. De hecho, para que tu tartar no se desmonte, introduce la mezcla unos minutos en el congelador, antes de emplatar con el aro. ¡No te olvides del toque final: unas lascas de parmesano, AOVE y sal, junto a un poquito de pan tostado!

2. Gratinado de patatas y atún en conserva

Las latas de atún son otro de los alimentos que siempre debemos tener en la despensa. Además de una buena forma de introducir pescado en las ensaladas, puedes hacer platos más elaborados como este gratinado de patatas. Este plato es muy sencillo y puede salvarte más de una comida, ya que solo tienes que cocer las patatas y los huevos previamente, rehogar la cebolla sin que coja color (fíjate en que esté transparente) y colocar en una fuente de barro o cristal, apta para horno, todos los alimentos troceados, incluido el atún escurrido. Para darle cremosidad, bate un par de huevos, agrégales un litro de leche y vierte la mezcla en la fuente. Si te gustan los sabores intensos, prueba a echarle queso azul o cabrales a la mezcla de huevo y leche.

3. Empanadillas rellenas de verduras y queso de cabra

Posiblemente las empanadillas sean uno de los platos más socorridos para una cena o una comida de picoteo. Su elaboración no te llevará más de 40 minutos. En este caso, no usaremos ni pescado ni carne, sino vegetales y queso de cabra. Utilizaremos puerro, espinacas, guisantes y champiñones en conserva, que únicamente tendrás que escurrir y picar en dados. Te recomendamos que, para darle jugosidad, rehogues la mezcla de verduras con un poco de cebolla picada. Si optas por darle un toque de sartén, deja enfriar unos minutos la mezcla antes de montar las empanadillas. Recuerda ‘pintar’ las obleas con yema de huevo y, en la bandeja del horno, colocar papel especial para que no se te peguen.

4. Ensalada veraniega de garbanzos con verduritas

En esta selección no podían faltar las ensaladas veraniegas. Y es que este tipo de platos, además de refrescantes ahora que sube la temperatura, son una manera muy sencilla de combinar distintos alimentos. Por un lado, usaremos garbanzos cocidos, atún, zanahoria y apio rallado, y aceitunas manzanilla rellenas de anchoas, todos ellos en conserva. Y por otro, pimiento rojo y verde, que cortaremos y añadiremos crudos, así como perejil fresco. Puedes aliñar esta ensalada con mayonesa o con una vinagreta elaborada a base de vinagre de vino o manzana, AOVE, ajo, pimienta, limón y sal. ¡Repetirás!

5. Mejillones en salpicón

Si eres de lo que disfrutan el aperitivo más que nadie, este salpicón es un plato que deberías tener siempre en la nevera. En menos de 20 minutos, gracias a unas latas de mejillones, unos tomates ‘cherries’ frescos (también puedes usar otro tipo de tomate, como en rama o corazón de buey), cebolla, pimiento verde y cebollino, tendrás unos mejillones en salpicón. La clave está en cómo partes los ingredientes, cuanto más pequeños, mejor, y en el aliño: aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y sal. Nuestra recomendación es que lo tomes frío, por lo que intenta hacerlo unas horas antes de servirlo. Enfriándolo en la nevera, también conseguirás que repose, marinando el aliño para que tu salpicón tenga aún más sabor.

6. Puré de garbanzos y calabaza

Otra receta rápida y fácil de elaborar es un puré o crema. Esta de garbanzos y calabaza además podemos tomarla fría y convertirla en un tipo ‘hummus’ para acompañar nuestras tostadas o como tapa. Al usar garbanzos ya cocidos, lo único que tenemos que cocinar previamente es la calabaza. Para ellos, usaremos el horno durante 15 minutos. Corta la calabaza en trozos, cuanto menos gruesos sean, más rápido se cocinarán. Luego solo tienes que mezclar con la batidora el resto de los ingredientes y listo. Te aconsejamos que uses tahini, pasta de semillas de sésamo, para conseguir ese punto exótico, y nuez moscada. Reserva unas láminas muy finas de calabaza y sus pipas para presentar tu plato.

7. Ensalada marinera

Otro ejemplo de ensalada de verano es esta marinera. Aquí, el secreto realmente está en la presentación y en la vinagreta de tomate. Por un lado, asaremos pimientos que dejaremos enfriar, ya que serán nuestro toque de color final. El corazón de la ensalada será la mezcla de los mejillones en escabeche, berberechos en conserva y langostinos frescos, pelados y cocidos, con la rúcula. Las anchoas del Cantábrico, que debemos sacar de la nevera un poco antes, cubrirán ese corazón. La vinagreta la elaboraremos a base de ajo, tomate pelado, sal, pimienta, aceite y vinagre, todo ello pasado por la batidora para conseguir un líquido homogéneo. Será nuestro aliño. Usa un aro de emplatar la ensalada y disfruta con este rico plato de mar.

8. Crema de espárragos con mejillones, crujiente de jamón y aceite de trufa

La base de este plato serán los espárragos blancos, que recomendamos usar en conserva para ahorrar tiempo. Para que la crema espese y tenga sabor, rehoga los tallos de espárragos cortados, junto con la harina, el caldo de verduras, sal y pimienta antes de usar la batidora. Para que la presentación de tu crema marque la diferencia, añade mejillones sin la concha, ya sean frescos y cocidos previamente o en conserva, unas puntas de espárragos trigueros y aceite de trufa. Este aceite también lo puedes hacer en casa: necesitarás mezclar una cucharada sopera de paté de trufa con dos de aceite de oliva. Triunfarás.

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